Por primera vez (y probablemente última), hemos estado en el SIMO, la Feria Internacional de Informática, Multimedia y Comunicaciones que se celebra anualmente en la Feria de Madrid IFEMA. Nuestra intención era doble. Por un lado, promocionar endeve entre el público profesional que supuestamente acude a este tipo de ferias. Por otro lado, establecer contacto con otras empresas y/o proyectos, para saber qué se está cociendo fuera de nuestras oficinas.
Pero hemos de confesar que el resultado no ha sido el esperado. Primero porque no hemos podido promocionar endeve como nos hubiera gustado. El SIMO es un maremagnum de publicidad. Es imposible destacar en un sitio donde en cada esquina te están dando folletos o regalándote artículos promocionales de todas las formas y colores posibles. Así que nos dedicamos a repartir lo mejor que pudimos nuestras postales promocionales de endeve, con la esperanza de que alguien la utilizara antes de tirarla al contenedor de reciclado de papel.

Tampoco encontramos los profesionales que pretendíamos encontrar. En su lugar, lo que había eran muchas corbatas y trajes de sastre que andaban perdidos de un lado para otro, recogiendo todo lo que le entregaban las azafatas y comerciales que se encontraban en su camino, y demasiados aficionados curioseando los últimos cacharros aparecidos en el mercado. El SIMO se ha convertido (si no lo era antes) en una feria para el gran público, con muy pocas áreas especializadas para empresas del sector, y prácticamente ningún espacio dedicado a los desarrolladores como nosotros.
Ni siquiera hemos descubierto proyectos interesantes que nos llamaran la atención. La mayoría de los pocos desarrollos o innovaciones que encontramos allí (había espacios completos dedicados a la venta de libros, impresoras y CD regrabables) no destacaban por nada.
Hoy hemos vuelto a casa, con la pena de no haber conseguido lo que esperábamos, el convencimiento de que las aplicaciones web deben promocionarse en la Web y con la autoconfianza un poco más alta de costumbre (después de haber visto lo que vimos).